APM Terminals ha celebrado este viernes el 40 aniversario del inicio de sus operaciones en el Puerto Bahía de Algeciras, con un acto junto a sus empleados que ha tenido como símbolo una tarta con forma de contenedor, guiño perfecto a cuatro décadas moviendo el comercio mundial desde el Muelle Juan Carlos I.
La fecha, 28 de febrero, marca el recuerdo de aquel día de 1986 en el que se manipularon los primeros contenedores en una terminal que entonces apenas contaba con 45.000 metros cuadrados y dos grúas. Fue el punto de partida de las actuales 67 hectáreas que hoy conforman unas instalaciones clave en las rutas marítimas internacionales.

En las últimas horas, la terminal ha prestado servicio al Arthur Maersk, uno de los buques de última generación de Maersk, ejemplo de la evolución constante de unas infraestructuras que han sabido crecer al ritmo del comercio global, con la sostenibilidad, la eficiencia y la seguridad como ejes estratégicos.
Respaldo institucional y mirada al futuro
Al acto conmemorativo asistió el presidente de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras, Gerardo Landaluce, quien reafirmó el compromiso de la institución para “seguir apoyando a la terminal y a su equipo en la consecución de nuevos hitos”.
También intervino Lars Mikael Jensen, Head of Hubs & Ocean Collaboration, que recordó el recorrido desde el proyecto inicial hasta la actualidad, felicitando al equipo por los logros alcanzados y animándolo a continuar impulsando la eficiencia en un entorno logístico cada vez más exigente.
Por su parte, José Miguel Carreño, Chief Operations Officer de APM Terminals Algeciras, expresó sentirse “doblemente responsable”, en lo personal como algecireño y en lo profesional por el reto que supone liderar el futuro de la terminal. Mostró además su orgullo por lo conseguido entre accionistas, empleados e instituciones, un recorrido que quedó reflejado en el vídeo conmemorativo ‘40 años al ritmo del mundo’, elaborado con imágenes históricas.
Tres generaciones, una misma terminal
El audiovisual se estrenó la noche anterior en otro de los actos programados por el aniversario, celebrado en el salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería. Allí, tres generaciones de trabajadores —personas jubiladas, empleados de larga trayectoria y nuevas incorporaciones— representaron el pasado, el presente y el futuro de la terminal, simbolizando la continuidad de un proyecto que trasciende décadas.
En ese foro, Keld Pedersen, director de Terminales Hub, puso en valor el papel de la plantilla y de la comunidad portuaria para mantener los altos estándares de productividad que demanda una cadena logística global cada vez más compleja.
Una referencia mundial
APM Terminals, división independiente de A.P. Moller-Maersk, opera en 60 ubicaciones estratégicas de 34 países y emplea a más de 20.000 personas. Solo en 2025 gestionó más de 27.000 escalas de buques y 25,8 millones de movimientos en sus hubs y terminales gateway, consolidando su posición como uno de los grandes operadores portuarios del mundo.
Cuarenta años después de aquellas primeras maniobras con dos grúas frente al Estrecho, la terminal de Algeciras sigue creciendo, innovando y conectando continentes. Cuatro décadas moviendo contenedores… y también moviendo el mundo


Un comentario
Maersk está implicada en una fuerte controversia por transportar material militar de Estados Unidos a Israel en plena ofensiva sobre Gaza, aunque la empresa afirma que no lleva “armas ni munición” y que cumple la ley. Diversos informes periodísticos y de ONG muestran documentación de envíos de equipos y componentes militares ligados al ejército israelí, lo que plantea serias dudas sobre su respeto a la debida diligencia en derechos humanos y a los principios de la ONU.
APM Terminals Algeciras, como gran hub de transbordo en el Mediterráneo, habría sido utilizado como punto de paso de parte de estos cargamentos, pese a que el gobierno español anunció que no permitiría tránsito de armas con destino a Israel. Esto ha situado al puerto de Algeciras en una posición muy delicada: es clave para el comercio global de Maersk, pero a la vez se ha convertido en símbolo de la tensión entre la lógica comercial de las navieras y las obligaciones éticas y jurídicas de los Estados.
En paralelo, la decisión de España de bloquear barcos sospechosos de llevar armamento a Israel ha generado roces diplomáticos con Estados Unidos, que llegó a estudiar medidas de presión por las trabas a buques vinculados a cargamentos militares. Todo este cuadro muestra que la cadena logística no es neutral: permitir que contenedores con material bélico pasen por Algeciras, aunque sean “solo piezas”, equivale a participar en el sostenimiento de una ofensiva militar que muchos organismos califican de posible crimen internacional.
Mi comentario de fondo: mientras las grandes navieras como Maersk mantengan la ficción de que solo “mueven mercancías” y los gobiernos miren a otro lado en puertos estratégicos como Algeciras, el enriquecimiento a costa de guerras seguirá maquillado de simple actividad económica. La responsabilidad política y moral exige o bien transparencia total y veto efectivo al armamento, o admitir abiertamente que se prioriza el negocio sobre la vida de la población palestina.