“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”. Por María caballero

Bailar puede ser tanto una liberación total como una inmensa presión. Gabrielle Roth fue la creadora del movimiento Cinco Ritmos, una ola de música que se baila de forma libre para expresar emociones. Fue una bailarina y coreógrafa americana que no terminaba de sentirse bien a pesar sus éxitos profesionales. El desencadenante que le hizo cambiar su trayectoria desde el baile clásico al movimiento libre, fue ver bailar a la Chunga en un viaje a España. Cuenta que cuando la vio arrancarse a bailar flamenco de repente, sin público ni coreografía, la emoción y el sentimiento que le transmitió cambió su concepción del baile para siempre.
Siempre me ha gustado bailar. De niña, a falta de otras opciones en mi ciudad, comencé haciendo ballet clásico. Agradezco a esa época cierta conciencia corporal y corrección postural. Eso si consideramos correcto andar muy erguida (como si te tiraran del moño hacia arriba) con la tripa metida y el culo apretado. Es hermoso el ballet, pero también es exigente y una práctica totalmente dominada por la mente. La mente dirige los movimientos, exige mucho esfuerzo y perfección y juzga constantemente diciendo que no lo haces suficientemente bien.
Para mí la danza es dar permiso al cuerpo se para que se mueva libre con la música, o incluso sin ella. Que el cuerpo mande y la mente se calle. Que el movimiento y el sonido surjan libres del interior para gozar, para soltar, para expresar la emoción y el sentir con la música en cada momento. Que los movimientos sean los que sientan bien y no los que quedan bien. Bailar desde mí y para mí, para gustarme y no para gustar.
Para mí bailar implica conectar conmigo, con el universo y con los demás desde mi esencia, a través de un movimiento personal, único e intransferible. Nunca seré capaz de bailar como la Chunga, pero ella tampoco podría bailar como yo.
Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música (Friedrich Nietzsche)
Si caminando por la playa de Los Lances ves a unos locos bailando, escucha la música y únete.
“Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa” (Emma Goldman)

 

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