ASEKITA afronta uno de los momentos más delicados de su historia y necesita tomar decisiones urgentes e importantes sobre el rumbo del sector. Hace apenas unos días, este diario publicaba la noticia “Caos en Los Carriles: escuelas de kitesurf denuncian riesgos y falta de gestión”, elaborada tras recibir denuncias directas del sector del kite de Tarifa.
La noticia defendía al sector del kitesurf como uno de los grandes motores turísticos y económicos de Tarifa, poniendo el foco en la falta de gestión y seguridad en la zona de Los Carriles. Las escuelas alertaban de problemas evidentes como la saturación del espacio, la ausencia de señalización, los accesos deteriorados y la presencia de obstáculos peligrosos en plena zona de aprendizaje, una realidad que las propias fotografías reflejaban de forma contundente.
El artículo recordaba además que las escuelas pagan licencias, generan empleo y sostienen buena parte del turismo activo del municipio, advirtiendo de que este descontrol y abandono pueden terminar dañando seriamente la imagen internacional de Tarifa como destino de referencia para el kitesurf.
ASEKITA comentó en la noticia:
“La Asociación de Escuelas de Deportes Náuticos de Tarifa (ASEKITA) NOS DESMARCAMOS absolutamente del contenido de este artículo (…)
PD: Exigimos rectificación, por favor.”
Firmado:
Alberto Navarrete de Córdoba, presidente de ASEKITA.
¿Rectificar exactamente qué? ¿Qué hay de incorrecto en unas reclamaciones respaldadas además por numerosos comentarios y testimonios del propio sector?
Lejos de abrir un debate constructivo sobre los problemas expuestos, la reacción del presidente de ASEKITA derivó posteriormente en un intento de intimidación física hacia este diario en la cola de un supermercado, en una escena con testigos absolutamente inaceptable, impropia y denunciable, marcada por la provocación verbal y física constante. Un comportamiento que cruza cualquier límite razonable. La Guardia Civil ya tiene conocimiento de lo ocurrido y solo la cabeza fría de una de las partes evitó una situación todavía más absurda.
En primer lugar, “Excusatio non petita, accusatio manifesta”. Nadie citó a ASEKITA en la noticia y creerse la única voz autorizada para hablar en nombre de un sector compuesto por más de 65 escuelas da una idea de su talante y de su concepción de la representación sectorial. ¿Cómo puede molestar una reclamación justa y evidente? ¿Qué hay detrás de esa sumisión?
En segundo lugar, este señor acusó en el grupo de WhatsApp de las escuelas a este diario de “no tener fuentes” y de “inventarse la noticia”. El simple hecho de tener acceso a ese chat, las fotografías publicadas y la propia realidad constatable desmontan esa afirmación. Pero no se quedó ahí: aseguró también que “es algo que suelen hacer en ese periódico”, olvidando que tras más de 15 años de trayectoria de este medio no ha tenido que eliminar una sola noticia. La credibilidad se gana con los años y ahí está nuestra trayectoria. No vamos a permitir que nadie la mancille. Le prometí una respuesta por escrito, se equivocó al pensar que nos podía intimidar, pasa justo al contrario, nos motiva a buscar la verdad. Hablaremos más de kite por aquí.-
Luego apareció el verdadero problema: el miedo.
En conversaciones internas, Alberto advertía de que el artículo “se metía con los pescadores de Tarifa” o de que “el Ayuntamiento podía echar a las escuelas de la playa”. Nada más lejos de la realidad. En el artículo jamás se criticó a los pescadores de Tarifa, que conocen perfectamente las zonas habituales de actividad. El problema denunciado era precisamente la ausencia de señalización y organización en una playa donde personas de fuera, al no existir carteles claros, terminan ocupando espacios destinados al kite y al aprendizaje. Pedir señalización y ordenación del espacio parece ser demasiado agresivo para ASEKITA.
El Ayuntamiento recauda además una importante cantidad de dinero a través de las escuelas de kite, un sector que se ha convertido en uno de los grandes iconos internacionales de Tarifa. “Nadie nos va a echar”, señalan desde el entorno de las escuelas, recordando que detrás de las licencias y tasas existe una actividad económica y laboral fundamental para el municipio.
“Les habla a las escuelas como si fueran de fuera y hubiera que temer a los tarifeños del Ayuntamiento”, relatan algunos profesionales del sector, denunciando así un clima impropio de cualquier asociación que aspire a representar y unir a sus miembros.
La crítica de fondo nunca fue la existencia de licencias, sino que se cobren tasas sin garantizar después servicios básicos, seguridad, mantenimiento o una mínima organización del espacio mediante señalización adecuada. “Todo es beneficio mientras las condiciones siguen deteriorándose”, resumen desde el propio sector.
La pregunta es inevitable:
¿Por qué ASEKITA no defiende públicamente estas reclamaciones?
¿Y por qué desacredita o intimida a quien sí las hace visibles?
¿Representa Alberto al sector? ¿Qué se hará al respecto?
Este señor no puede seguir un minuto más al frente de nada, ni siquiera de su comunidad de vecinos. Desde este medio pedimos su cese inmediato. Porque si ASEKITA representa la intimidación, la difamación, el miedo y la docilidad, entonces el problema es todavía mayor.
Nosotros seguiremos apostando por la palabra, la argumentación y la verdad constatable.
Conviene recordar además que este señor será próximamente presidente de la Federación de Empresarios gracias al conocido “turno rotativo”, algo que refleja el profundo desgaste y decadencia de una institución politizada al 100×100.

