El algecireño invisible. Por: José María Arana Cabello

IAM/JMA ¡Jo, qué frío hace esta noche! – decía envolviéndose entre cartones y una sucia manta que apenas le llegaba para tapar su cuerpo, sucio y harapiento, sobre el frío suelo del cajero automático del BBVA de la calle José Antonio Primo de Rivera, en Algeciras.

 

Una “prospera ciudad” del sur de España, donde los perros son atados con longanizas y los mendigos son invisibles a los ojos de las gentes y sus gobernantes, aunque el alcalde Landaluce  siempre esté hablando de su gran preocupación por lo social. Dime de qué presumes y te diré de qué careces.¡Un Algecireño invisible más! ¿Cuántos más habrá?En un corto paseo desde el Hotel Marina Victoria, por la Plaza Alta, hasta llegar al Llano Amarillo, tan sólo pude no ver (son invisibles, así que estoy seguro que no los vi) dos más, tirados en plena calle (bultos humanos irreconocibles ateridos por el frío, el desamparo y la miseria).Esta ceguera que padecemos todos hoy en día es perfectamente curable. Y las personas que tienen poder (bastante poder) en nuestra perfecta Algeciras, (en la cual todo funciona a las mil maravillas y sus gobernantes son dechados de bondad y bien hacer en beneficio de sus ciudadanos), tienen una obligación para con sus ciudadanos, al menos abrir los ojos y curarse y curar su tremenda catarataApelo a este equipo de gobierno municipal, a sus sentimientos, que asumo que tienen (me niego a creer que no tienen, ni que su fe, esa que llevan con tanto orgullo, sólo sea el escaparate de su cuerpo), con todo su poder, que manifiestan diariamente ante sus ciudadanos, (dolorosamente la mayoría de las veces), a que hagan algo por las personas sin techo, sin hogar.No me refiero a que recen a la Virgen de la Palma, para que haga un milagro y les consiga un albergue, porque ya existe una casa de acogida “La Esperanza”, en la Parroquia de la barriada de Pescadores, arreglada por el Ayuntamiento y que tienen cerrada Obispo y Ayuntamiento, ofendiendo a las personas verdaderamente cristianas que ven como la injusticia impera por todas partes, y como jerarcas de la iglesia y la política incumplen con sus obligaciones.También apelo a los sentimientos del gobierno municipal y del alcalde Landaluce para que ante gestos como el de su compañero de partido en la provincia de Cuenca, don José María López Martínez, declarando que “quien duerme en los cajeros es porque quiere” sea invitado por el Ayuntamiento de Algeciras, con todos los gastos pagados, a pasar un fin de semana alojado en un magnífico cajero, con sus correspondientes cartones y manta.Así podrá comprobar la generosidad de los algecireños y todos los miembros del Ayuntamiento de Algeciras antes sus palabras, y que sienta en sus propias carnes el confort y el disfrute del que se benefician diariamente esos ingratos mendigos al aprovecharse de forma infame de tan extraordinario alojamiento.Y demando de los ciudadanos (que al fin de cuentas somos los que padecemos, tarde o temprano, las consecuencias de las malas gestiones de los políticos), para que seamos todos más conscientes, visualicemos y protestemos por la situación de desamparo en la que están viviendo hoy en día muchas personas que, por causa del destino, se ven abocadas a vivir en la calle, y le exijamos a los políticos que nos gobiernan que por encima de todo deben de tratar siempre a esas personas como seres humanos.

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