La uña de Paco en Medellín: Una historia real e inédita del inmortal Paco de Lucía

IAM/C.R. Allí estaba, un especial en la cafetería de un teatro en Medellín (Colombia) tras semanas de viaje hartito de arepas, arroz de coco y plátano en el menú, echando un poco de menos mi tierra y con el Amazonas como próximo destino. Andaba sonriente y melancólico cuando de repente unos acordes en directo me erizan la piel, me giré, y allí estaba Juan Carlos, guitarra en mano, melena de gitano y  acariciando su guitarra con el amor necesario como hacer brotar  “Entre dos aguas”.

 

 

 

Tras su repertorio repleto del genio hijo de Lucía, me acerqué e invité a la mesa, tenía que conocer su historia, conmigo una chica, compañera de experiencias…Carlos (Algeciras) -Somos de Andalucía, por eso nos ha emocionado tu ensayo –inicié la conversación- J Carlos (Medellín) – ¡Qué bueno! Yo nací en Medellín, pero mi madre es Cubana-española y mi padre de Miami. Mi madre me enseñó a amar el flamenco. ¿De qué parte sois? Más de 100 veces repetí que era de Algeciras a compañeros de viaje que me cruzaba, de todas las nacionalidades, colores y sexos, ninguno la situó en el mapa. Carlos (Alg) – De Algeciras, respondí sin mucha convicción.J Carlos (Med) – ¡No me digas! ¡De dónde nació Paco! No te puedo explicar todo lo bueno que me dio Paco de Lucía, tu paisano, y lo hace hasta después de muerto. Carlos (Alg) -Joder, ¿Qué te ha  hecho Paco de Lucía? ¿Cuéntame? – Tenía toda mi atención, buscaba historias-

 

 

J Carlos (Med) – Te cuento, estaba en Miami viendo un concierto de Paco de Lucía, cerca del escenario, era ya mi ídolo, cuando veo que a Paco se le suelta la uña y cae a pocos metros. El concierto continua, pero en cuanto termina, no menos de 50 personas nos abalanzamos a por su uña, a por un recuerdo de esa magnitud…yo la gané, yo la tengo. Esa uña es lo mejor que me ha pasado en mi vida después de mi hija. 

 

Tras el concierto le contaron la historia a Paco y le pareció graciosa, así que me invitó a cenar por medio de un tercero. No le creí, pero era verdad, Paco me había invitado a cenar y no fui.

Pero meses después sí lo conocí, en otro concierto me recibió y pude conversar un buen rato con él, traté de devolverle su uña, pero me respondió. Paco de Lucía (Alg) -No hombre no, formó parte de mi, pero ahora no.

Carlos (Alg) -Puedes demostrarme eso, ¿tienes alguna foto?  J Carlos (Med)-Claro, pero eso sólo es el principio. La historia de la uña de Paco de Lucía se hizo popular por aquí, por América,  al punto que abrí un restaurante con flamenco en directo  aquí en Medellín,  que se llamaba “La Uña de Paco”. Pasaron por allí muchos famosos, recuerdo lo que me decía “El Cigala”, trató de comprármela para ponérsela al cuello. El Cigala -“Juan Carlos, es que tú no te la mereces, véndemela cojones”

Carlos (Alg)-¿Se la vendiste al Cigala o la tienes aún? J Carlos (Med) -¿Sabes cuántas cosas buenas ha traído a mi vida esa uña? ¿Sabes cuantas leyendas del flamenco he podido conocer gracias a esa uña? Esa uña es lo mejor que me ha pasado en mi vida, amo el flamenco,  por eso estoy aquí hoy, para ensayar con público. Esa uña va a la mano de mi hija cuando yo muera.

 

Podría rematar la historia con una moraleja, una oda a Paco, a su leyenda de la que se empapa Algeciras, pero eso sólo serían palabras, lo que sentí fue otra cosa… su energía.

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