Una imagen para recordar quiénes somos

Hay fotografías que cuentan una historia y realidades que cuentan otra. Hay fotografías que no necesitan explicación. Solo hay que mirarlas y recordar.

Esta imagen del Rinconcillo, con cientos de personas reunidas en torno a su Virgen, habla de una Algeciras que quizá no siempre aparece en las postales, pero que sigue latiendo con una fuerza enorme. Una Algeciras popular, marinera, familiar y profundamente emocional. Una Algeciras que se reconoce en sus tradiciones, en sus barrios, en sus playas y en esas celebraciones que pasan de padres a hijos y que forman parte de la memoria colectiva de un pueblo.

El Rinconcillo es mucho más que una playa.

Es recuerdos de infancia. Es encuentros familiares. Es verano. Es devoción. Es comunidad. Es esa sensación de pertenecer a un lugar y saber que, aunque pasen los años, hay cosas que siguen reuniéndonos alrededor de lo que somos.

Y quizá por eso esta fotografía tiene hoy un significado especial.

Porque mientras celebramos esta imagen de una Algeciras multitudinaria y unida, también conviene preguntarnos qué estamos haciendo con los lugares que hacen posible estas imágenes. El Rinconcillo lleva años reclamando atención. Sus vecinos han visto cómo su entorno cambia, cómo algunos espacios se deterioran y cómo otros lugares vinculados a la memoria de Algeciras se han ido perdiendo o transformando.

Hay una ciudad que crece y se moderniza. Y debe hacerlo.

Pero modernizar una ciudad no debería significar borrar aquello que la hizo ser ciudad. Esta fotografía es una celebración, pero también una reivindicación. La reivindicación de una Algeciras que quiere seguir teniendo playas, barrios, fiestas, tradiciones y espacios donde reconocerse.

Una Algeciras que no quiere vivir únicamente mirando hacia el futuro, sino que también quiere conservar aquello que merece ser llevado al futuro. Porque cuando cientos de personas se reúnen así, no están ocupando simplemente un espacio.

Están llenándolo de memoria.

Y quizá eso sea lo que más deberíamos proteger.

Hoy, la foto es para el Rinconcillo, para su Virgen y para toda esa Algeciras que todavía sabe reunirse, emocionarse y celebrar junta.

Para recordar que una ciudad también se construye con hormigón y grandes proyectos.

Pero, sobre todo, con lugares que la gente siente como suyos.

Algeciras también es esto. Y esto merece ser celebrado, cuidado y defendido.

5 respuestas

  1. Exactamente eso somos, adoctrinamiento religioso/político. Un mero capricho de los que mandan para tenernos serviles, adiestrados y orgullosos de ser cada vez mas manejables. Un aborregamiento estudiado y muy medido para tenernos justo donde se nos quiere. Serviles y orgullosos.

    1. Es mas de lo mismo. Una ciudad atrasada economicamente y con un tejido empresarial marcado por su único sustento, el puerto. Un alcalde inmovilista incapaz de proponer soluciones mientras el poco tejido que sobrevive se va apagando lentamente. Una población con poquisima preparación y alentada por la religión u ecos de un pasado que no volverá.

      Todo esto hace que Algeciras sea una ciudad deprimente, oscura y altamente racista. Incapáz de vivir en el futuro porque se vive bien en un pasado que solo compran los de siempre.

  2. Oju xiqillo cuanto pirrao no. Viva lla blanca paloma, la virgen del mar, viva aeshira mare para q lleguemos todps al reino de los cielos. Ay q hablar tods los dias con la virgen y menos pedro sanchez

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