El Puerto de Algeciras ha cerrado los dos primeros meses del año con un movimiento total de 14,1 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 14% respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque el impacto de los temporales ha sido generalizado en la actividad portuaria, uno de los efectos más preocupantes se está produciendo en el ámbito ferroviario, donde la situación es especialmente crítica por la drástica reducción del número de trenes de mercancías.
Desde el pasado 4 de febrero, la conexión ferroviaria convencional entre Algeciras y Madrid permanece interrumpida debido a varios desprendimientos en distintos tramos de la línea. Esta circunstancia ha dejado prácticamente paralizado el transporte ferroviario de mercancías, reduciendo la actividad a tan solo 30 trenes en lo que va de año, una cifra muy por debajo de los niveles habituales. La falta de operatividad de la línea no solo evidencia la fragilidad de esta infraestructura clave, sino que vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural que el sector lleva años señalando: la insuficiencia de conexiones ferroviarias eficientes para uno de los puertos más importantes del sur de Europa.
Las consecuencias de este parón son inmediatas. Alrededor de 5.000 contenedores han tenido que ser desviados del tren a la carretera entre febrero y marzo, lo que incrementa los costes logísticos, la congestión en las vías terrestres y el impacto medioambiental. Esta situación supone, además, un paso atrás en los objetivos de sostenibilidad y en el impulso del transporte intermodal, considerado clave para la competitividad del puerto.
Aunque el descenso global de la actividad también responde al efecto de los temporales —que han afectado a graneles, pesca, tráfico de pasajeros y vehículos—, el caso del ferrocarril destaca por su gravedad y por las implicaciones a medio y largo plazo. La dependencia casi exclusiva de la carretera en momentos como este pone de relieve la falta de alternativas reales cuando falla la infraestructura ferroviaria.
Mientras la actividad portuaria comienza a recuperarse en marzo con la mejora de las condiciones meteorológicas, la incertidumbre sigue marcando el futuro inmediato del transporte ferroviario. La situación actual refuerza la necesidad urgente de mejorar y modernizar la conexión ferroviaria, una demanda histórica cuyo retraso continúa penalizando la competitividad del Puerto de Algeciras y limitando su potencial logístico.

