El cansancio del hombre. Por Ángel Luis Jiménez

IAM/Redaccion

  Sucede que me canso de ser hombre escribía Pablo Neruda y yo lo suscribo, pero añado ante tanta desvergüenza. Sobre todo porque no reaccionamos con indignación ante este camino posiblemente sin retorno de paro, corrupción generalizada y apatía moral. Habría que analizar las razones de este cansancio y de tanta apatía, si queremos recuperar el espíritu y las movilizaciones de la transición democrática. Nuestra democracia se está resquebrajando cada día y nos están conduciendo hacia una fría dictadura tecnocrática. Aunque también hay que decir que este cansancio o apatía no es total,  existen movimientos e iniciativas ciudadanas que no se rinden y siguen saliendo a la calle para exigir una respuesta a los voceros neoliberales y a tanta sinrazón en sanidad, educación y servicios sociales imprescindibles. La reacción de nuestro Gobierno ante esas movilizaciones sociales ha sido la de imponer el miedo por temor a  perder su autoridad ante la crecida natural de ese rio contestatario. Y no entiendo cómo la oposición no aprovecha esa fuerza de la calle o escucha sus razonadas propuestas. El Gobierno de Rajoy no quiere oír, ni saber de ese clamor popular, sin embargo acepta sin problemas que el Estado español viva en la actualidad secuestrado por instancias supranacionales. Tampoco le importa que desde las esferas del poder económico haya ataques continuos a nuestro sistema democrático recortando libertades para dejar sin respuesta e iniciativa a la ciudadanía movilizada. En esta caótica situación estamos obligados a reflexionar personal y colectivamente sobre dónde estamos y hacía dónde queremos ir para no seguir un camino equivocado. Y debemos preguntarnos qué nos empuja al cambio y qué nos impide luchar por él como hicimos en la transición democrática. Pero esta reflexión no puede hacernos olvidar la acción, porque si no avanzamos hacia una sociedad más madura, participativa de verdad y con una sociedad civil fuerte, critica y honesta estaremos retrocediendo a épocas anteriores de triste recuerdo. No creo que esto pueda ocurrir porque soy optimista y sigo creyendo en el hombre.    

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