Landaluce reclama mantener la atención presencial de la Administración del Estado en Algeciras y advierte de que la comarca necesita una mayor presencia de los servicios públicos
La posible pérdida de las oficinas de la Administración General del Estado (AGE) en Algeciras vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que afecta al conjunto del Campo de Gibraltar: la necesidad de mantener una Administración del Estado cercana, accesible y adaptada a las dimensiones y singularidades de la comarca.
El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, ha denunciado el cierre de estas dependencias y ha reclamado al Gobierno de España que explique qué alternativa ofrecerá a ciudadanos y trabajadores y cómo se garantizará la atención presencial.
Landaluce considera que Algeciras no puede quedarse sin una atención administrativa cercana y vincula esta situación con otras carencias que, a su juicio, viene acumulando el Campo de Gibraltar en materia de infraestructuras y servicios públicos.
El debate trasciende, por tanto, a una oficina concreta. El Campo de Gibraltar es un territorio estratégico por su posición entre Europa y África, por la actividad de sus puertos y por el volumen de población y actividad económica que concentra. El propio Estado reconoce oficialmente la singularidad de la comarca y la necesidad de realizar inversiones específicas en infraestructuras y servicios públicos.
UNA COMARCA QUE SIGUE RECLAMANDO CONEXIONES Y SERVICIOS
Las reivindicaciones se repiten en distintos puntos del territorio. La conexión ferroviaria con el resto de Andalucía y España, las comunicaciones por carretera y la mejora de las conexiones internas siguen formando parte de las demandas históricas del Campo de Gibraltar.
En el caso concreto de Tarifa, buena parte de estas dificultades tienen una expresión especialmente visible en la N-340, principal vía de acceso al municipio y eje fundamental de conexión con Algeciras y el resto de la comarca. El desdoblamiento del tramo Algeciras-Tarifa figura entre las actuaciones contempladas en la planificación de movilidad del Campo de Gibraltar, mientras que en 2026 se han vuelto a reclamar medidas urgentes para mejorar el tráfico y la seguridad de esta carretera.
A esta situación se suma la necesidad de mejorar las conexiones de transporte público y los accesos vinculados a una localidad que soporta importantes incrementos de movilidad durante los periodos de mayor actividad turística y durante la Operación Paso del Estrecho.
EL DEBATE SOBRE LA PRESENCIA DEL ESTADO
La denuncia de Landaluce plantea así una cuestión que afecta al conjunto del territorio: qué nivel de presencia debe mantener la Administración del Estado en una comarca cuya importancia estratégica contrasta con las dificultades que todavía presenta en materia de comunicaciones y servicios.
El alcalde ha reclamado que se garantice la atención presencial y que las instalaciones destinadas a los empleados públicos sean adecuadas, al tiempo que ha ofrecido la colaboración municipal para buscar una solución.
El mensaje que traslada es que Algeciras y el Campo de Gibraltar no reclaman un trato excepcional, sino que las infraestructuras y los servicios públicos respondan a la realidad de una comarca estratégica para España.
Una reivindicación que, más allá del debate político, vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión compartida por todo el territorio: la necesidad de que la importancia estratégica del Campo de Gibraltar tenga también una correspondencia en sus conexiones, sus infraestructuras y la presencia efectiva de los servicios públicos.

