La Asociación de Gestores Inmobiliarios de la provincia de Cádiz (GICA), que agrupa a un centenar de agencias, ha intensificado su reivindicación para profesionalizar un sector que, en Andalucía, carece de una regulación específica y permite que cualquier persona pueda ejercer como intermediario inmobiliario sin acreditar formación ni experiencia.
La organización considera que esta situación favorece el intrusismo profesional, pone en riesgo operaciones que mueven cientos de miles de euros y deteriora la imagen de una actividad que, aseguran, requiere conocimientos jurídicos, fiscales, urbanísticos y comerciales.
«Cualquiera puede vender una vivienda»
La tesorera de GICA y de la Federación de Asociaciones Inmobiliarias de España (FAI), Begoña Gómez Roldós, resume la situación con una comparación contundente: mientras un carnicero necesita un carné de manipulador de alimentos para ejercer, cualquiera puede dedicarse a la intermediación inmobiliaria.
Por ello, la asociación reclama la creación de un registro oficial de profesionales que garantice una formación mínima, mejore la seguridad jurídica de compradores y vendedores y dignifique una profesión que consideran clave para el mercado de la vivienda.
Mucho más que enseñar un piso
Desde GICA recuerdan que el trabajo de un agente inmobiliario va mucho más allá de mostrar una vivienda.
El profesional debe analizar la documentación del inmueble, comprobar la situación registral y urbanística, asesorar sobre aspectos fiscales, negociar entre las partes y acompañar al cliente durante una de las decisiones económicas más importantes de su vida.
La asociación sostiene que la falta de preparación de algunos intermediarios puede provocar operaciones fallidas, conflictos entre herederos, ventas sin autorización de todos los propietarios o inmuebles comercializados sin la documentación necesaria.
Un código ético y una red de colaboración
Las agencias integradas en GICA trabajan bajo un código ético común y comparten una bolsa de inmuebles en exclusiva. Esto permite que una vivienda confiada a una agencia pueda ser comercializada por cerca de un centenar de profesionales, manteniendo un único interlocutor para el vendedor y ampliando considerablemente las posibilidades de venta.
Además, la asociación ofrece formación continua, asesoramiento jurídico y herramientas como seguros de caución que protegen las cantidades entregadas por los compradores.
Falta de viviendas y precios elevados
Más allá de la regulación profesional, GICA advierte de que el principal problema del mercado inmobiliario gaditano sigue siendo la escasez de oferta.
La reducción de la construcción tras la crisis inmobiliaria ha provocado un déficit de viviendas que mantiene una fuerte presión sobre los precios y dificulta el acceso a la vivienda, especialmente para quienes buscan comprar su primera casa.
La asociación considera que profesionalizar el sector y aumentar la oferta son dos de los grandes retos del mercado inmobiliario en la provincia de Cádiz.
«Cuando una persona compra o vende una vivienda se juega gran parte de su patrimonio. Igual que se acude a un abogado para cuestiones importantes, una operación inmobiliaria también debería estar siempre en manos de profesionales cualificados», defienden desde GICA.

