Tánger Med ya supera a Algeciras y España pierde su posición dominante en el Estrecho

Marruecos gana terreno en el Estrecho y pone en riesgo el liderazgo de España en los puertos, según un estudio de la Universidad de Navarra.  El informe señala que el puerto de Tánger Med ya ha superado al de Algeciras en tráfico de contenedores. En 2024, el enclave marroquí gestionó 10,24 millones de TEU frente a los 4,7 millones del puerto español, consolidándose como el mayor puerto de África. Este crecimiento se ha visto favorecido por la ampliación del complejo portuario y por factores regulatorios europeos, como la llamada “tasa verde”, que encarece el tránsito marítimo en puertos de la Unión Europea.

La creciente expansión de los puertos marroquíes de Tánger Med y Nador West Med está alterando el equilibrio estratégico en el Estrecho de Gibraltar y podría comprometer el papel de España como principal plataforma logística del Mediterráneo occidental. Así lo advierte un estudio publicado por la Universidad de Navarra dentro de su área de Asuntos Globales y Estudios Estratégicos, que analiza la evolución reciente del tráfico marítimo y la estrategia de Marruecos para consolidarse como potencia regional.

El informe señala que el Estrecho de Gibraltar es uno de los puntos más sensibles del comercio internacional, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 10 % del tráfico marítimo mundial, con cerca de 100.000 barcos al año. Esta posición convierte a la zona en un enclave clave para el transporte de mercancías, energía y materias primas entre Europa, África, América y Asia, lo que ha generado una competencia creciente entre España y Marruecos por atraer el mayor volumen posible de actividad portuaria.

Según el análisis, Marruecos ha apostado por una estrategia sostenida de inversión en infraestructuras logísticas que está dando resultados visibles. El puerto de Tánger Med, inaugurado en 2007 y ampliado en 2019, ha pasado en pocos años de ser un proyecto emergente a convertirse en el mayor puerto de África. En 2024 gestionó más del doble de contenedores que el puerto de Algeciras, tradicional líder del Estrecho, consolidando una tendencia que se mantiene desde comienzos de la década.

El estudio atribuye parte de esta pérdida de competitividad española a factores regulatorios y a la falta de inversión en modernización. La introducción en la Unión Europea de la llamada “tasa verde” al transporte marítimo ha incrementado los costes para las navieras que operan en puertos europeos, lo que ha favorecido el traslado de operaciones a enclaves cercanos fuera de la UE, como Tánger, situado a apenas unos kilómetros de la península. A ello se suma que las nuevas instalaciones marroquíes han sido diseñadas con altos niveles de automatización, lo que permite mover más mercancías en menos tiempo y con menor coste.

La estrategia de Rabat no se limita a Tánger. El estudio destaca la importancia del nuevo puerto de Nador West Med, actualmente en construcción cerca de Melilla y cuya entrada en funcionamiento está prevista entre 2026 y 2027. El complejo contará con terminales de contenedores, instalaciones industriales y un importante centro energético, con el objetivo de atraer tráfico de gas natural licuado y convertirse en un nuevo hub regional.

Los investigadores advierten de que esta expansión tiene también una dimensión geopolítica. La ubicación de los dos grandes proyectos portuarios marroquíes, uno frente a Ceuta y otro junto a Melilla, podría contribuir a aumentar la presión económica sobre las ciudades autónomas españolas y reforzar la influencia de Marruecos en el Estrecho. Según el estudio, el desarrollo de estas infraestructuras forma parte de una estrategia más amplia para consolidar al país norteafricano como puente entre África, Europa y América Latina y como actor dominante en el comercio del Mediterráneo occidental.

El informe también alerta de posibles consecuencias económicas para España si no se adoptan medidas. La pérdida de tráfico en el puerto de Algeciras podría traducirse en la desaparición de cientos de empleos y en un debilitamiento del tejido industrial de la Bahía de Algeciras, uno de los principales polos logísticos del país. Además, el retraso en la modernización de las infraestructuras españolas contrasta con el ritmo de inversión marroquí, lo que podría ampliar la brecha en los próximos años.

Por último, el estudio concluye que la competencia en el Estrecho no es solo comercial, sino estratégica. Marruecos busca posicionarse como líder regional aprovechando su proyección diplomática, su creciente presencia en África y su capacidad para atraer inversiones internacionales. Ante esta situación, los autores consideran que España necesita una respuesta coordinada que combine inversión en infraestructuras, decisiones políticas claras y una estrategia a largo plazo para mantener su influencia en uno de los puntos más importantes del comercio mundial.

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