Una cadena de pequeños movimientos sísmicos registrada durante la pasada madrugada en el Estrecho de Gibraltar ha llamado la atención de la comunidad científica y de los vecinos del entorno del Campo de Gibraltar. Los temblores, de baja magnitud y corta duración, se sucedieron a lo largo de varias horas, sin causar daños ni incidencias, pero reavivaron un viejo debate geológico: el papel del agua en la generación de sismos leves. Detectados entre las 02:25 y las 07:56 horas con epicentros próximos a Algeciras, Gibraltar, San Roque y La Línea.
Los registros muestran varios microseísmos casi consecutivos, con epicentros próximos entre sí y profundidades superficiales, una combinación que explica por qué algunos fueron apenas perceptibles y otros pasaron completamente inadvertidos. Aun así, la repetición de eventos en tan poco tiempo es lo que ha despertado el interés.
El foco vuelve a los “hidrosismos”
Tras semanas de lluvias intensas y suelo saturado, algunos especialistas apuntan a la posibilidad de hidrosismos: pequeños terremotos asociados a la infiltración masiva de agua en fallas y fracturas del subsuelo. La hipótesis sostiene que el aumento de presión del agua puede facilitar microdeslizamientos y liberar energía acumulada en forma de temblores de baja intensidad.
Otros expertos recuerdan, sin embargo, que el área del Estrecho es naturalmente activa desde el punto de vista tectónico, por la interacción de grandes placas, y que no existe una relación directa demostrada entre lluvia y sismicidad. En este contexto, la coincidencia temporal con el temporal meteorológico se analiza con cautela.
Sin riesgo para la población
Las autoridades insisten en que no hay motivo de alarma. La magnitud de los movimientos registrados se sitúa muy por debajo de umbrales dañinos y no se ha producido ninguna afección a infraestructuras ni servicios. Los sistemas de vigilancia sísmica continúan monitorizando la zona de forma permanente.
Mientras tanto, la sucesión de microterremotos ha vuelto a poner el foco en un fenómeno poco conocido por el gran público y ha reabierto el debate científico sobre cómo interactúan agua, fallas y tensiones geológicas en una de las regiones más singulares del sur peninsular.

