Sale el yihadista detenido en Algeciras condenado por almacenar manuales para cometer atentados

En diciembre de 2019 un importante dispositivo policial tomaba el barrio de La Piñera en Algeciras. El objetivo era Nabil E. A., un hombre de 51 años que llevaba una vida aparentemente normal, casado y con dos hijas, pero que era sospechoso de formar parte de las células ocultas de Daesh en España.

Según se le acusaba almacenaba en su casa manuales para la fabricación de explosivos que contenían además instrucciones para perpetrar atentados con especial interés por el arma blanca. Además era un continuo asiduo de la mensajería en grupos yihadistas donde participaba de forma especialmente activa para mostrar así su acercamiento a las doctrinas del Estado Islámico, ganarse su confianza jurándoles su fidelidad, y así contribuir en labores de adoctrinamiento con la difusión de amenazas contra España y sus instituciones.

«A los cristianos españoles no os olvidéis la sangre derramada de los musulmanes de la inquisición española. Vengaremos vuestra matanza y con el permiso de Allah el Ándalus volverá a ser lo que fue, tierra de Califato», fue una de las tantas amenazas que este individuo compartió a través de las redes sociales, donde, según los investigadores que le seguían de hace tiempo la pista, no se ocultaba. De hecho, en su propio móvil personal se podían ver como imágenes de sus perfiles fotos de Abu Bakr al-Baghdadi, creador del ISIS y representante del califato desde 2014 y también, fotografías de menores de edad armados y vestidos con emblemas de la organización.

Según informó entonces la Policía, Nabil, suponía una «amenaza real» para la seguridad de España y por ello estaba siendo investigado por el Grupo Central de Información bajo la supervisión del juzgado y de la Audiencia Nacional, quien dirige estos casos de terrorismo.

La operación para su detención la realizó la Policía Nacional el 21 de septiembre de 2019 con la colaboración de Europol sin incidentes. Los agentes acudieron a su domicilio y el entonces investigado no ofreció ningún tipo de resistencia.

Los vecinos llegaron a pensar que se trataba de un asunto relacionado con el narcotráfico y se sorprendieron al conocer por las noticias la causa real de aquel impresionante y rápido operativo. Nunca habían visto «nada raro» en el comportamiento de este hombre ni de su familia.

Los agentes registraron el domicilio del investigado y se llevaron de su casa bastantes cajas con material que almacenaba como vídeos y manuales destinados a la autocapacitación para cometer atentados. «Tutoriales que facilitaban información detallada para elaborar explosivos con medios caseros o cómo atentar empleando armas blancas o vehículos», informó la Policía.

Tras pasar a disposición judicial, Nabil E.A., ingresó en prisión provisional sin fianza de inmediato y en verano de 2021 fue condenado por la Audiencia Nacional a tres años de prisión por los delitos de autoadoctrinamiento y adoctrinamiento pasivo.

La Fiscalía sostenía que el acusado recibió formación para la comisión de acciones violentas en nombre de la organización terrorista Daesh, cumpliendo el ideario del grupo criminal con la intención de desplazarse a la zona de combate o de contribuir a la comisión de atentados en nombre del Estado Islámico en la modalidad de ‘lobo solitario’.

Por ello el Ministerio Público solicitaba una pena de cuatro años de prisión y que se procediese a la expulsión del acusado de España cuando accediera al régimen abierto penitenciario o se le concediese la libertad condicional sin que pudiera regresar a España en cinco años.

‘Discreto’ en Puerto III

Ya en 2021 Nabil fue trasladado a la prisión gaditana de Puerto III, donde ha permanecido hasta ahora que acaba de cumplir su condena y ha salido en libertad. Hay que tener en cuenta que aunque se le impusieron tres años de privación de libertad, el yihadista ya estuvo durante dos en régimen provisional por lo que ya ha cumplido y pagado la pena impuesta por la ley.

Según fuentes penitenciarias consultadas por este periódico durante este tiempo Nabil ha permanecido en un módulo de respeto y no ha tenido ningún incidente ni ha sido conflictivo, pasando bastante desapercibido. Sí se ha seguido con él el protocolo de vigilancia establecido para este tipo de internos como el control de correspondencia, entre otros.

Pero su condena no termina con la salida del centro penitenciario ya que una vez que ha cumplido estos años en prisión, también se le han impuesto a partir de ahora medidas de libertad vigilada. Así tendrá que llevar una pulsera telemática que lo geolocalice, cada quince días tendrá que presentarse ante la Policía, no podrá desarrollar trabajos de seguridad, docencia… se le controlará los accesos a internet, si quiere conducir otro vehículo que no sea un coche necesitará autorización expresa o si cambia de domicilio tendrá que avisar a la autoridad judiciales, entre otras premisas.

4 comentarios

  1. Ok….así funciona el sistema….hasta que no cometa un atentado o colabore con otros para cometerlos no se le podrá encarcelar y después como hay que reinsertarlo pues si ha matado a una o a decenas de personas pues le saldrá baratillo ya que no le condenaron ni siquiera a perpetua pues según los voceros del estado de derecho eso es una tortura y además inhumano…….yo desde la lógica me pregunto que hace este individuo aquí y por que no lo expulsan YA …….nos tienen cohibido con la actuación políticamente correcta cuando lo normal es que este y los que piensan como el se deberían expulsar a su país……se puede ser más tonto pero es difícil…..cuando abramos los ojos ya será tarde y no culpemos a nadie ya que lo vemos todos los días y estamos callados

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