La derecha sigue ganando terreno en la batalla ideológica. Pero…Por: Ángel Luis Jiménez.

En estos días, la derecha española está haciendo un papelón espectacular a cuenta de Venezuela. Después de celebrar la supuesta caída de uno de los poquísimos gobiernos autoritarios que les incomoda en todo el mundo (y mira que hay), resulta que lo único que realmente ha caído es su dignidad. Pues, ante los abusos de Trump, está en silencio, alejándose de las posiciones defendidas por Europa.
Sin embargo, y pese a ello, la derecha sigue ganando terreno en la batalla ideológica. Los datos de las encuestas del CIS y 40dB, desvelan un deslizamiento de la opinión pública hacia posiciones menos progresistas sobre impuestos, modelo de Estado, medio ambiente y feminismo.
Por otro lado, los jóvenes españoles, al salir de la Covid, se han encontrado con un futuro más caro y difícil de lo que esperaban. Nos dicen que los partidos tradicionales no entienden sus problemas, así que algunos optan por ser rebeldes, pero esta vez de derechas. Incluso de extrema derecha.
El chequeo de las encuestas apunta a una conclusión: el crecimiento en votos del PP y Vox no se explica solo por una coyuntura, sino que está conectado con el retroceso de postulados progresistas. Como en todo corrimiento sociológico, no hay cambios drásticos. Pero se dibuja una tendencia. Empiezan a despuntar como ganadores de la batalla cultural y posiblemente electoral.
En el histórico del CIS, que arrancó hace cuatro décadas, 2024 y 2025 son dos de los ocho años en que se alcanza el 4,8 de media. Después de 2000, cuando José María Aznar logró su mayoría absoluta, el 2025 ha sido el segundo año donde algún mes se ha superado el 5, siendo 10 “lo más a la derecha”, debido al número “creciente” de jóvenes “muy escorados a la derecha”, explica el politólogo Carlos Domínguez, director de proyectos de 40dB.
César Calderón, director de la consultora política Red Lines, afirma que este corrimiento está lejos de mostrar en toda su dimensión el “desplazamiento ideológico”. “La derechización no se puede resumir en un dato, es un cambio cultural complejo y matizado”, explica. Este cambio tiene entre sus causas los pactos de la izquierda con las fuerzas del procés, abonado con los casos de corrupción que afectan al Gobierno, y solo se explica analizando “los distintos efectos” que causa la “polarización del debate” en cada bloque ideológico.
Así que, aunque en las inmensas bases de datos del CIS se observan altibajos y excepciones, la tendencia general a la derecha es clara. El corrimiento -que se explica sobre todo por un empuje de los votantes conservadores- se aprecia al preguntar por las opiniones sobre el gasto público. Mientras los porcentajes de quienes creen que se gasta “demasiado” en los elementos centrales del Estado del bienestar -sanidad, educación…- se mantienen bajos, casi residuales. Entre 2018 y 2025 suben con fuerza los que piensan que hay un gasto excesivo en partidas como la cooperación al desarrollo y la protección del medio ambiente, causas más presentes en el discurso progresista.
La preocupación por el cambio climático, bandera de la izquierda, cae. Desde 2022, se observa un retroceso de 8,7 puntos entre los que afirman que este problema les afecta “mucho o bastante”. En contraste, crece la preocupación por la inmigración, tema estrella de las fuerzas derechistas, que no entienden que la inmigración ha sido fundamental en estos años para aumentar la cifra de población activa.
Por tanto, aunque en muchos aspectos sigue siendo mayoritaria la visión progresista, el panorama muestra no solo el avance de las posiciones conservadoras, sino el cuestionamiento de consensos. Por ejemplo, se cuestiona cada vez más si el sistema de pensiones debe ser público. Por lo ocurrido con otros debates, sabemos que eso puede “calar”, explica la experta en comunicación política Laura Teruel, a la que le preocupa cómo -a su juicio- “se pone en cuestión la propia superioridad de la democracia como sistema”.
Sin embargo, a pesar de lo que muestren las encuestas sobre la derecha, la actitud del Gobierno está siendo la correcta en el orden internacional con la contundente condena de la operación militar de Trump en Venezuela, o en la próxima parada que será en Groenlandia. ¿Son favorables las derechas a los nuevos poderes imperialistas? En este momento crucial, el interés de cada partido por diferenciarse del otro nos está haciendo un flaco servicio a todos (izquierda y derecha) como país.
Cada cual busca acercarse a lo que creen es la sensibilidad predominante entre sus seguidores antes que hacer pedagogía o señalar los muchos dilemas que convergen en cuestiones como las enunciadas. La política internacional, que debería aspirar al máximo consenso posible en tanto que política de Estado, acaba sujetándose así a la misma lógica de enfrentamiento partidista que prevalece en nuestra política interna. En un momento existencial para el orden mundial y con Europa en el centro del disparadero, seguimos con nuestras divisiones de patio de colegio.
Y todo apunta a que ya no va quedando casi nada en la política nacional que no se vea afectado por lo que ocurre fuera: Ucrania, Venezuela, Groenlandia, etcétera… Así que, si ya no es posible la unidad, al menos que impere la claridad.