Niño salvaje

Hay instantes que no se repiten, fugaces como el vuelo convencido de un cormorán al atardecer. En Tarifa, cuando el sol se derrite sobre el horizonte y la playa se tiñe de naranja, la infancia muestra su cara más libre y luminosa.

La foto del día es capturada hoy por el ojo sensible de Ben Welsh, nos regala esa verdad simple y poderosa: un niño que juega, que corre, que inventa mundos en la arena sin más escenario que el mar y el cielo ardiendo. Ese salto, ese gesto suspendido en el aire, es la metáfora perfecta de lo que significa ser “niño salvaje” en Tarifa: crecer en un lugar donde la naturaleza manda, donde el viento educa y el sol abraza, donde la imaginación no tiene paredes.

Ser niño salvaje aquí no es rebeldía, es pureza. Es sentir que cada ola trae un misterio y cada puesta de sol una promesa. Es esa edad donde no existe el reloj ni la prisa, donde todo parece posible porque la magia aún lo inunda todo.

Ben Welsh, con su mirada, no solo fotografía cuerpos sobre la arena: captura el alma de un tiempo irrepetible. Nos recuerda que todos llevamos dentro a ese niño salvaje que alguna vez fuimos, y que quizá, al contemplar imágenes como esta, despierta y sonríe en silencio.

Hoy, la foto del día no es solo una imagen: es un espejo. Un recordatorio de lo que somos cuando dejamos que la vida nos despeine como el levante.